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Glosario de Carlos Castaneda (Todas las Enseñanzas de don Juan Matus)

Desde la primera vez que uno toma "Las Enseñanzas de Don Juan", empiezas a integrar un nuevo números de palabras a tu vocabulario. A lo largo de 10 (11 si contamos El Lado Activo del Infinito que se publicó después de su muerte) tomos, Carlos Castañeda continua sumando nuevas enseñanzas, terminologías, conceptos de los antiguos brujos y de los nahuales, creando un mapa de aprendizaje para aprender a convertirte en un maestro Nahual.

Por ello hoy decidí hacer el primer Glosario que Cubra todas y cada una de las Enseñanzas de Don Juan, desde los inicios hasta el último "salto del Nahual" para que todo nuevo lector, ya sea por curiosidad o buscando sumar nuevas palabras a la forma de explicar la experiencia "no ordinaria", pueda aprender la filosofía, las técnicas y como último fin tenga acceso al conocimiento que va más allá del reino del hombre.


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Glosario de Términos, Técnicas y Conceptos de Don Juan Matus:


Este diccionario presenta los principales conceptos y enseñanzas del “camino del conocimiento” Yaqui tal como los describió Carlos Castaneda, organizados cronológicamente según las etapas de aprendizaje de un guerrero, en lugar de alfabéticamente. Los términos se agrupan por etapas de desarrollo, desde el dominio de la realidad ordinaria (el tonal) hasta las artes de ver, ensoñar, acechar y culminar con el intento, e incluyen indicaciones temáticas (percepción, energía, conciencia, estrategia) para destacar su naturaleza. Para cada término se ofrece una definición clara, su función en el camino del guerrero, relaciones con otros conceptos, y la referencia al libro o fase del aprendizaje en que aparece.

Etapa 1: Dominio del Tonal (Conciencia del mundo ordinario)

La Primera etapa de la instrucción esta enfocada en la conciencia ordinaria y la vida cotidiana. El aprendiz debe “borrar la isla del tonal”, es decir, limpiar y reordenar su mundo personal para alcanzar la impecabilidad en todos sus actos. Don Juan Matus entrena al futuro guerrero para romper su descripción habitual del mundo –“parar el mundo”– y en liberarse de las ataduras del ego (historia personal, importancia propia) para acumular poder personal. Solo tras dominar el tonal y convertirse en un guerrero disciplinado y humilde, el aprendiz puede aspirar a explorar los misterios del nagual (lo desconocido). En esta Etapa aprendemos conceptos Cómo:

  • Tonal (conciencia del mundo conocido): Es todo lo que conocemos y todo lo que somos en la vida cotidiana; la parte de nuestra percepción ligada a la razón y al orden del mundo ordinario. Don Juan describe el tonal como “la persona social… el organizador del mundo”, responsable de “poner en orden el caos del mundo”. El tonal abarca todo aquello para lo que tenemos palabras, es decir, aquello que nuestra socialización nos ha enseñado a percibir. Funcionalmente, el tonal es un guardián que protege nuestro ser, aunque suele volverse un guardián celoso y tiránico que nos impide percibir otras realidades. El dominio del tonal implica controlar la atención de la vida diaria (la primera atención) y lograr la impecabilidad en el mundo cotidiano. Castaneda relata que Don Juan introdujo por primera vez el término tonal (junto con nagual) tras años de entrenamiento, presentándolo como la “tapa que cierra” toda la enseñanza previa del lado derecho. También representa la fuerza de "orden" a nivel cósmico. El orden del caos universal y mental. Aparece en: Relatos de poder (1974), Cap. “El tonal y el nagual.

  • Nahual (energía desconocida, el lado místico): Es la contraparte del tonal: la parte de nosotros (y del universo) que permanece inexplicable, inefable e indescriptible, sin palabras ni conceptos. Don Juan lo define como “la parte de nosotros mismos para la cual no hay descripción: ni palabras, ni nombres, ni sensaciones”. Representa lo desconocido, el abismo absoluto, el vasto campo de la realidad que no está contenido en la “isla del tonal”. El nagual se asocia con la conciencia acrecentada o segunda atención, y es fuente de poder y creatividad. A diferencia de Dios (que, según Don Juan, es “solo otro objeto en la isla (del tonal)”), el nagual “puede ser visto (experimentado), pero no se puede hablar de él”. Se ubica metafóricamente alrededor de la isla del tonal, donde “el poder se cierne” más allá de los límites de lo conocible. En términos prácticos, el nagual es el ámbito de las experiencias no ordinarias y del conocimiento silencioso; es accesible solo para el hombre de conocimiento que ha liberado suficiente energía del tonal. Aparece en: Relatos de poder (1974), junto con el tonal. (En la tradición Yaqui, nagual también designa al guía o brujo líder de un grupo, como Don Juan, pero Castaneda lo usa principalmente para este concepto abstracto.)

  • Isla del tonal (visión del mundo personal): Metáfora usada por Don Juan para referirse al conjunto de todo cuanto forma nuestro mundo conocido. La “isla del tonal” abarca “todo lo que somos y hacemos en el mundo cotidiano, la realidad familiar” del aprendiz. Cada persona vive en su isla del tonal compuesta por sus creencias, recuerdos, identidad e interpretación del mundo (toda su historia personal). El entrenamiento inicial del guerrero busca “barrer” o limpiar la isla del tonal de todos los elementos inútiles o “basura” acumulados durante la vida. Esto implica deshacerse de hábitos y apegos que dispersan la energía, reordenando la vida con sencillez y propósito. Al colocar en orden cada elemento de la isla (pensamientos, acciones, relaciones), el guerrero logra la impecabilidad en el mundo del tonal, lo cual ahorra energía para acometer empresas mayores. La isla del tonal es la “membrana” que separa la conciencia individual de la vastedad del nagual; esa membrana puede abrirse temporalmente –por ejemplo, deteniendo el diálogo interno– permitiendo integrar la conciencia individual con la energía fuera de la isla. Aparece en: Relatos de poder (1974), Cap. “La isla del tonal”.

  • Guerrero (disciplina y estrategia): En la terminología de Don Juan, un “guerrero” es alguien que emprende el camino del conocimiento con absoluta disciplina, control y entrega. No se trata de la lucha física, sino de una actitud ante la vida. Un guerrero es “un practicante de la Toltequidad, un cazador inmaculado en busca de poder”. Debe ser despiadado (consigo mismo), astuto, paciente y compasivo –las disposiciones del acecho– incluso desde los inicios de su entrenamiento. El guerrero vive cada acto con impecabilidad y sin autoimportancia, siempre consciente de su muerte como consejera cercana (lo que le da urgencia y claridad). A diferencia del “hombre común” que es preso de hábitos y temores, el guerrero abandona su ego y se compromete con un propósito abstracto superior: la libertad total. Para Don Juan, “el guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad… El hombre común busca la certeza en ojos ajenos y llama a eso confianza”. La senda del guerrero exige frugalidad, desapego y responsabilidad absoluta por los propios actos. Solo “cuando no queda en ellos nada de importancia personal… cuando no son nada, se convierten en todo”, es decir, logran la conciencia total. Aparece en: concepto central en todos los libros (presentado desde Las enseñanzas de don Juan, 1968). Castaneda se convierte de aprendiz a guerrero en Viaje a Ixtlán (1972).

  • Camino con corazón (elección del rumbo espiritual): Frase clave que Don Juan utiliza para orientar al aprendiz en la vida. Un “camino con corazón” es una manera de vivir que proporciona armonía y sentido al guerrero. Don Juan aconseja que antes de emprender cualquier senda, uno se pregunte: “¿Tiene corazón este camino?”. Si la respuesta es no, esa vía llevará al vacío y la frustración. Un camino con corazón, en cambio, “hace gozoso el viaje; mientras lo sigas eres uno con él… te hace fuerte; el otro camino te debilita”. En la práctica, esto significa elegir solo aquellas acciones y decisiones que resuenen profundamente con nuestro ser y nos llenen de energía y alegría, incluso si son desafiantes. Para el guerrero, todos los caminos no llevan a ningún lado en particular, pero uno tiene corazón y otro no; la diferencia radica en que un camino con corazón permite transitar la vida con plenitud, entrega y ausencia de remordimientos. Aparece en: Las enseñanzas de don Juan (1968) y Viaje a Ixtlán (1972), como consejo fundamental para el aprendiz.

  • Impecabilidad (uso óptimo de la energía): Es la piedra angular de la conducta del guerrero. Ser impecable significa hacer cada acto de la mejor manera posible, aprovechando al máximo la energía personal y sin desperdiciarla en emociones o acciones banales. Don Juan la describe como “el ahorro de energía”, un estado de eficiencia interna en que no se deja cabida a la auto-indulgencia. La impecabilidad fortalece el vínculo con el Intento (la fuerza espiritual), por lo que es recompensada con mayores oportunidades de conocimiento. En términos prácticos, la impecabilidad requiere eliminar de la vida todo lo innecesario –mediante un inventario estratégico de hábitos y preocupaciones– para “liberar la energía bloqueada y reenfocarla” en los objetivos del guerrero. Asumir responsabilidad total por nuestros actos y decisiones es parte de ser impecable: el guerrero actúa como si cada acto fuera su último combate en la tierra, con absoluta entrega pero sin apego al resultado. La impecabilidad no implica perfección rígida, sino disciplina fluida: el guerrero “danza” con los desafíos (incluso con la muerte) ligero de cargas internas. Aparece en: Introducido en Las enseñanzas de don Juan y enfatizado a lo largo de Viaje a Ixtlán (1972). Concepto reiterado en El fuego interno (1984).

  • Importancia personal (ego y derroche de energía): Es la excesiva importancia que nos atribuimos a nosotros mismos, nuestro sentido inflado del “yo” que nos lleva a tomarnos todo personal. Don Juan la señala como “nuestro peor enemigo”, ya que consume enorme cantidad de energía en ofensas, miedos y defensas inútiles. En términos de energía, la importancia personal fija rigidamente el punto de encaje en su posición habitual (manteniéndonos atrapados en la percepción ordinaria del tonal). Reducir la importancia personal –dejar de sentirnos el centro del mundo– libera esa energía para fines mayores y es condición para acceder a la segunda atención. Don Juan enseña varias técnicas para “herir el ego” del aprendiz: borrar la historia personal, aceptar la propia muerte, vivir con austeridad y reírse de sí mismo, todo con el objetivo de romper la auto-importancia. “Cuando ya no queda nada de importancia personal, los guerreros se preparan para tener conciencia” plena. Un guerrero combate la importancia personal con humildad y humor: al no tomarse en serio, adquiere una libertad de acción desconocida para el hombre común. Aparece en: Viaje a Ixtlán (1972) y enfatizada constantemente en adelante (Castaneda la denomina “el enemigo natural” en El fuego interno).

  • Parar el mundo (interrupción de la interpretación rutinaria): Significa detener la “descripción del mundo” que sostiene nuestra realidad cotidiana, logrando percibir sin la interferencia del diálogo interno y las expectativas habituales. Don Juan describe “parar el mundo” como silenciar la razón, es decir, suspender ese continuo monólogo interior con el que explicamos todo según nuestras referencias conocidas. Cuando el guerrero consigue acallar sus pensamientos y detener el diálogo interno, aunque sea por un instante, el mundo tal como lo conocía se detiene: emergen percepciones nuevas, insólitas, que rompen las certezas previas. Esta experiencia abre la puerta a ver la verdadera esencia energética de las cosas. Técnicas como los no-haceres y ejercicios de percepción ayudan a lograr este silencio interior. En Viaje a Ixtlán, Don Juan guía a Castaneda a “parar el mundo” mediante actos diseñados para romper su interpretación normal (como mirar las sombras, caminar al azar en el desierto, etc.). Función: es un paso crucial para que el aprendiz experimente la realidad no ordinaria; al suspender su juicio, el punto de encaje puede moverse de su posición fija y permitir otras alineaciones. Aparece en: Una realidad aparte (1971) y Viaje a Ixtlán (1972) como objetivo fundamental del entrenamiento perceptivo.

  • No-hacer (ruptura de hábitos perceptivos): Los “no-haceres” son actos deliberadamente contrarios a nuestros hábitos y expectativas, con los que el guerrero desafía su visión normal del mundo. Un no-hacer “consiste en no responder conscientemente a los actos que conforman la imagen de nosotros mismos; dejar de pensar, sentir y actuar como siempre lo hacemos”. Por ejemplo, realizar una tarea cotidiana de un modo inesperado, fijar la atención en aspectos normalmente ignorados de la realidad, o alterar rutinas profundamente arraigadas. La función de los no-haceres es aflojar la rígida fijación del punto de encaje, enseñándole al aprendiz que la “realidad” es solo una interpretación sostenida por hábitos. Al practicar no-hacer, “dejamos de hacer el hacer que hace al mundo como es” – es decir, suspendemos la automatización con que la primera atención construye el mundo. Esto produce extrañeza y suspensión del juicio, preparando el terreno para ver. En la primera etapa, Don Juan asigna a Castaneda varios no-haceres (como “ver” las hojas moverse en el viento, caminar en la oscuridad, etc.), provocando breves momentos de percepción ampliada. Los no-haceres también ayudan más adelante en el ensueño, pues rompen las rutinas mentales que nos impiden tomar control en los sueños. Aparece en: Una realidad aparte (1971) – Castaneda narra su desconcierto ante estos ejercicios iniciales.

  • Poder personal (energía acumulada y disposición): Se refiere a la energía interna y la fuerza vital que un guerrero dispone para acometer actos de conocimiento. Don Juan lo define como “la suma de conocimientos y experiencias que el aprendiz ha logrado obtener” – en esencia, la confianza y unidad interna ganada a través de la disciplina. El poder personal no es poder sobre otros, sino control sobre uno mismo y armonía con el Intento. Aumenta conforme el guerrero ahorra energía (volviéndose impecable) y rompe sus limitaciones. Muchos de los desafíos iniciales –enfrentar miedos, cazar animales de poder, interactuar con aliados– tienen como objetivo incrementar el poder personal del aprendiz. Don Juan señala que solo con suficiente poder personal puede uno manejar las verdades más profundas de los brujos; de lo contrario, ese conocimiento sería “devastador”. El poder personal se manifiesta como una serenidad y determinación inquebrantables. Cuando Castaneda pregunta cómo obtener la explicación de los brujos, Don Juan responde: “Acumulando poder personal… Entonces una cosa llevará a otra". En resumen, es la medida de la preparación del guerrero: cuanto mayor su poder personal, mayores hazañas (como ver o ensoñar) podrá lograr. Aparece en: Introducido desde Las enseñanzas de don Juan (1968) y recurrente en toda la obra.

Etapa 2: El Arte de Ver (Percepción energética)

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Segunda etapa, centrada en la percepción directa de la energía. Una vez que el guerrero ha ahorrado suficiente energía y aprendido a “parar el mundo”, puede mover su punto de encaje fuera de la posición habitual del tonal. El resultado de este movimiento es “ver”: percibir la realidad tal cual es, no como objetos, sino como campos de energía. Durante el ver, el guerrero entra en un estado ampliado de conciencia (aún despierto) desde el cual aprecia a los seres como formas luminosas, vislumbra las emanaciones del Águila y comprende la estructura energética del universo. Esta etapa expande radicalmente la comprensión: el aprendiz pasa de ser simplemente cazador a convertirse en vidente, es decir, aquel “que ha logrado mover su punto de encaje de manera consciente y continua”. Los nuevos conocimientos de percepción energética sientan las bases para las artes del ensueño y del acecho.

  • Ver (percepción de la esencia energética): En el léxico de Don Juan, “ver” significa percibir la realidad última como energía pura, más allá de la apariencia superficial de las cosas. No es lo mismo que “mirar” con los ojos físicos; al contrario, ver implica un cambio en la forma de percibir logrado al mover el punto de encaje. Cuando el guerrero “ve”, el mundo de los objetos concretos se disuelve y en su lugar aparece un universo de emanaciones energéticas (filamentos de luz). Por ejemplo, Don Juan y los videntes describen ver al ser humano como un huevo luminoso – una forma ovalada compuesta de fibras de luz, emanando del Águila. “Ver es el resultado de un alineamiento diferente al normal que permite apreciar el mundo como energía”. La función de ver es obtener conocimiento directo (no intelectual) de las fuerzas que gobiernan la vida. Al ver, los guerreros pueden detectar puntos de poder, evaluar el desarrollo espiritual de una persona según el brillo de su energía, e incluso percibir presencias invisibles. Ver está estrechamente ligado al silencio interno: solo con la mente quieta puede uno mantener la nueva alineación. Castaneda logra sus primeros vislumbres de ver con la ayuda de las plantas de poder (Una realidad aparte, 1971) – por ejemplo, “vio” a un hombre convertirse en cuervo, o percibió a Mescalito como una luminiscencia verdosa. Más adelante, sin sustancias, consigue ver por sí mismo bajo la guía de Don Juan. Aparece en: título y tema central de Una realidad aparte (1971). Consolidado en El fuego interno (1984), donde los nuevos videntes enseñan que ver es indispensable para la libertad.

  • Punto de encaje (centro de percepción): Es el lugar dentro del “huevo luminoso” humano donde se alinean las emanaciones para producir la percepción. Imaginemos la consciencia como un capullo lumínico que encierra una porción de las emanaciones del universo; en ese capullo, el punto de encaje es el punto específico donde las emanaciones internas se emparejan con las emanaciones externas (del Águila) para dar lugar a lo que percibimos como “el mundo”. En la vida cotidiana, el punto de encaje está fijo en una posición (asociada con la primera atención), la cual nos hace percibir un mundo consistente (la realidad ordinaria). Al mover el punto de encaje a nuevas posiciones en el capullo, se encienden diferentes emanaciones, produciendo percepciones de realidades distintas. Ver es posible gracias a pequeños desplazamientos del punto de encaje, ya sea espontáneos o inducidos por los brujos. Durante el sueño, el punto de encaje se mueve naturalmente un poco –lo cual posibilita el ensueño controlado– pero en el estado de vigilia normalmente está fijo por la fuerza de la socialización. Función: El entrenamiento del guerrero busca flexibilizar el punto de encaje, volviéndolo capaz de moverse a voluntad. Al hacerlo, el vidente puede explorar diferentes mundos (alineamientos), aprender directamente de las emanaciones y obtener la percepción total de sí mismo (la totalidad de uno mismo, al unificar primera y segunda atención). Don Juan revela el concepto del punto de encaje en El fuego interno (1984) con gran detalle, vinculándolo al logro de ver y al manejo del intent. Aparece en: mencionado implícitamente desde Una realidad aparte, pero explicado plenamente en El fuego interno (1984).

  • Emanaciones del Águila (campos energéticos del universo): Son los filamentos de energía conscientes que emanan de la Fuente suprema (el “Águila”) y componen todo lo que existe. Según la visión de los nuevos videntes, el universo no está hecho de objetos sino de estas emanaciones vibrantes. El Águila es una metáfora de la fuerza cósmica primordial –descrita como un poder indescriptible que origina todos los seres conscientes– y se dice que emite infinitos filamentos de luz. Cada ser vivo es un capullo de emanaciones del Águila: en los humanos, los videntes identifican 48 bandas de emanaciones, de las cuales solo 2 producen nuestra conciencia habitual (las demás nos pasan desapercibidas). Al ver, los brujos perciben estas emanaciones directamente. Las emanaciones internas (dentro del capullo humano) se alinean con las externas en el punto de encaje, dando lugar a la percepción. Cambiar lo que percibimos requiere cancelar el alineamiento usual y alinear nuevas emanaciones – en esencia, mover el punto de encaje a otro conjunto de fibras. Don Juan explica que la realidad que conocemos es apenas “un universo de campos energéticos llamados emanaciones del Águila”, y la percepción ocurre cuando una pequeña porción de esas emanaciones dentro de nosotros se acopla con las de afuera. Función en el camino: entender las emanaciones ayuda al guerrero a perder la forma humana (la convicción de ser “sólido” y permanente) y a navegar por la infinitud de posibles mundos. Aparece en: El fuego interno (1984) y El don del Águila (1981) – Castaneda recibe explicaciones detalladas de la cosmología Tolteca.

  • Primera atención (conciencia del tonal): Es el estado de conciencia ordinaria con el que percibimos el mundo cotidiano tal como nos enseñaron. Corresponde al pleno funcionamiento del tonal y de la razón, con el punto de encaje fijo en su lugar habitual. La primera atención es básicamente nuestra conciencia diaria “normal”, la que construye y mantiene la “isla del tonal” y su descripción del mundo. Los guerreros entrenan la primera atención mediante la disciplina, volviéndose agudos observadores del detalle y manteniéndose “alerta, relajada y sin piedad” consigo mismos. El objetivo inicial es fortalecer y purificar la primera atención (logrando impecabilidad en la vida común) antes de intentar cualquier práctica superior. Don Juan compara la primera atención con “un aro de poder” que encierra nuestra percepción típica; existe un segundo aro (segunda atención) y un tercer aro (tercera atención) que corresponden a niveles superiores. Función: la primera atención bien desarrollada permite al guerrero emprender el ensueño y el acecho sin desintegrar su personalidad – sirve de ancla a la realidad mientras explora lo desconocido. Aparece en: El conocimiento silencioso (1987) y El fuego interno (1984) con esta denominación, aunque el estado en sí es simplemente la conciencia común presente desde el inicio.

  • Vidente (el que ve energía directamente): Término que designa al guerrero que ha obtenido la capacidad de ver. Un vidente es un “hombre de conocimiento” que ha movido su punto de encaje de forma consciente y permanente, accediendo a una percepción energética del universo. A diferencia del simple aprendiz o guerrero inicial, el vidente interpreta el mundo como emanaciones y ya no se engaña por la apariencia ilusoria de los objetos sólidos. Don Juan pertenecía a la estirpe de los nuevos videntes, quienes refinaron las enseñanzas para enfatizar la sobriedad y el desapego al ver (en contraste con los antiguos videntes, que se obsesionaron con el poder y fueron aniquilados por su falta de prudencia). Castaneda, hacia el final de su entrenamiento con Don Juan, alcanza a ser considerado vidente al reconstruir las experiencias de la segunda atención. Relación con otros conceptos: un vidente domina el arte del ensueño y el acecho, conoce el Intento y aspira a la libertad total. Ser vidente no implica omnisciencia, pero sí una comprensión directa de las fuerzas que operan en el mundo. Aparece en: el término se usa en El segundo anillo de poder (1977) y El don del Águila (1981) para referirse a los miembros del grupo de Don Juan (la “generación” de videntes de su linaje).

Etapa 3: El Arte de Ensoñar (Energía y conciencia del lado izquierdo)


arte de ensoñar castaneda

Tercera etapa, dedicada al ensueño: la exploración consciente del mundo de los sueños. Aquí el guerrero aprende a mover el punto de encaje durante el sueño para entrar en estados de segunda atención de manera controlada. El ensueño (o ensoñar) es una forma de percepción activa en el estado onírico, que permite usar los sueños como plataforma de conocimiento y de interacción con otras realidades. Mediante una disciplina específica, el guerrero desarrolla el cuerpo energético (también llamado doble) capaz de actuar independientemente en los reinos que explora en sus sueños. Durante el ensueño avanzado, el aprendiz puede contactar con aliados (seres inorgánicos), viajar a lugares remotos, e incluso espiar el Nagual. Esta etapa expande la conciencia a un segundo campo – la segunda atención – más allá de la percepción ordinaria, consolidando la conexión con el espíritu. Don Juan presenta el ensueño como una de las dos artes gemelas de los nuevos videntes (junto con el acecho) necesarias para manejar el intento.

  • Ensueño (sueño consciente; segunda atención activa): Es el arte de tomar control y conciencia dentro del estado de sueño, con el propósito de explorar otras realidades. Castaneda define ensoñar como “mover a voluntad el punto de encaje durante el sueño y, con ello, dirigir y controlar lo soñado”. A diferencia del sueño normal (pasivo y caótico), el ensueño es un estado de lucidez onírica en el que el guerrero despierta su conciencia mientras sueña. Para lograrlo se requiere ahorrar energía e impecabilidad en la vida diurna, pues solo una mente disciplinada puede mantenerse alerta en el sueño. Don Juan entrenó a Castaneda en técnicas de ensueño, como mirar sus manos en el sueño para lograr fijar la atención. A través del ensueño, el guerrero accede a la segunda atención: una perspectiva ampliada desde la cual el universo puede reorganizarse en formas insospechadas. Función: El ensueño sirve para 1) Explorar el nagual (lo desconocido) de forma segura, 2) Obtener poder y conocimiento directo de aliados y señales, 3) Afianzar el dominio del punto de encaje, volviéndolo móvil y flexible. Castaneda descubre que en ensueños avanzados puede visitar otros mundos y reunirse con maestros o aliados. Por ejemplo, en El arte de ensoñar se narran sus encuentros con los seres inorgánicos, inteligencias ajenas al mundo humano con las que establece comunicación en estado de sueño profundo. Don Juan estructura el ensueño en siete puertas o niveles por los que el aprendiz progresa, desde lograr verse las manos, hasta trasladar la conciencia a su cuerpo de ensueño completamente. Aparece en: Introducido parcialmente en El segundo anillo de poder (1977) y El don del Águila (1981) con La Gorda y las hermanas brujas enseñando a Castaneda. Desarrollo completo en El arte de ensoñar (1993), libro enteramente dedicado a esta disciplina.

  • Ensoñar (el acto de soñar conscientemente): Ver Ensueño. (Nota: Castaneda utiliza “ensoñar” como verbo para la práctica deliberada de navegar en los sueños, distinguiéndolo de soñar en forma ordinaria. El ensoñador es el practicante que domina esta habilidad.)

  • Segunda atención (conciencia acrecentada, lado izquierdo): Es el estado de conciencia expandida al que accede el guerrero cuando el punto de encaje se desplaza significativamente de su posición habitual. También llamada “conciencia del lado izquierdo”, la segunda atención abarca todas las percepciones y experiencias que quedan fuera del ámbito de la primera atención (lo desconocido que podemos llegar a conocer). En la segunda atención, la percepción ya no está limitada por la razón; es un estado hiper lúcido donde lo insólito se vuelve tangible. Don Juan inducía a Castaneda a la segunda atención mediante “tirones” al punto de encaje (usando plantas de poder o maniobras energéticas), tras lo cual Castaneda experimentaba eventos que luego no podía recordar fácilmente en la primera atención. Solo mediante ejercicios de memoria y recapitulación logró “ensamblar” sus experiencias del lado izquierdo en continuidad con su mente conscientes. Relación con ensueño: El ensueño es la vía regia para entrar en la segunda atención de forma sistemática. Mientras el cuerpo físico duerme, el cuerpo energético actúa en ese otro reino. Función: La segunda atención es el campo donde el guerrero entrena las habilidades superiores (volar, transformarse, ver el futuro, etc.), pero requiere enorme sobriedad para no perderse en sus maravillas o terrores. Es en la segunda atención donde se vivencian plenamente las enseñanzas del nagual. Aparece en: Relatos de poder (1974) se la menciona cuando Don Juan “empuja” a Castaneda fuera del mundo cotidiano. Formalmente explicada en El don del Águila (1981) y El fuego interno (1984).

  • Aliado (fuerza o ser no-humano que otorga poder): En la tradición de Don Juan, un aliado es una entidad o energía del nagual que el guerrero puede usar para obtener poder o conocimiento. Originalmente, Castaneda interpretó los aliados como los espíritus de las plantas de poder (Mescalito, la datura) que le enseñaban o protegían. Don Juan amplió luego la idea: el aliado puede ser un ser inorgánico (existente en otros planos), una fuerza invisible que se manifiesta bajo ciertas formas, e incluso ciertos animales de poder. El aliado no es exactamente un “espíritu guía” benigno; más bien es una presencia neutral o ambigua que el guerrero debe dominar o aliarse mediante pactos. Por ejemplo, “alianza con el poder” la llama Don Juan. Tener un aliado proporciona una ventaja energética: puede actuar como “vínculo de conexión” con el Intento o ayudar a mover el punto de encaje a posiciones que por sí solo el aprendiz no lograría. En Las enseñanzas de don Juan (1968), Castaneda se esfuerza por “conseguir” a Mescalito como aliado a través de pruebas con peyote, y a “el Humito” (la mezcla de hongos) como otro aliado. Más adelante, en El arte de ensoñar (1993), se relata el encuentro de Castaneda con aliados inorgánicos en el mundo de los sueños. Estos seres trataban de atraparlo en su reino, evidenciando que las alianzas conllevan peligro. Función en el camino: Los aliados desafían al aprendiz a conquistar el miedo a lo desconocido y le enseñan aspectos específicos del poder (por ejemplo, Mescalito enseñaba “ver” y la rectitud de corazón). Son considerados “un aspecto del nagual”, es decir, manifestaciones de la inmensidad fuera de la isla del tonal. Aparece en: Las enseñanzas de don Juan (1968) y recurrente en Una realidad aparte (1971). El concepto se redefine en El arte de ensoñar (1993) con los seres inorgánicos.

  • Cuerpo energético (doble) (el yo en la segunda atención): Es la contraparte luminosa del cuerpo físico, desarrollado por el guerrero para actuar en estados de conciencia acrecentada. Don Juan explica que así como el cuerpo físico es “producto de la primera atención o del tonal”, el “cuerpo luminoso” (también llamado “cuerpo de ensueño” o “doble”) es producto de la segunda atención o del nahual. En términos de percepción, cuando un vidente ve a un ser humano, distingue su cuerpo físico dentro de un aura oval luminosa; al cultivar la energía, esa forma luminosa puede moldearse en un segundo cuerpo tan sólido como el físico. El objetivo del ensueño es precisamente despertar y fortalecer el cuerpo energético hasta que puede funcionar autónomamente. Castaneda experimenta por primera vez su “doble” en El don del Águila (1981), cuando las brujas del grupo de Don Juan lo hacen “aparecer” en dos lugares a la vez sin ser consciente de cómo. En El arte de ensoñar (1993), Don Juan le revela que el cuerpo energético es pura conciencia móvil, capaz de viajar a enormes distancias, atravesar cosas sólidas y realizar hazañas imposibles para el cuerpo físico. Relación con Intento: Dominar el cuerpo energético equivale a “lograr la totalidad de uno mismo”, pues significa que la primera y segunda atención pueden actuar en unidades. Cuando el guerrero puede ensamblar completamente su percepción en el cuerpo luminoso, está a un paso de la libertad total. Aparece en: El segundo anillo de poder (1977) y El don del Águila (1981) bajo términos como “el doble”. Formalmente explicado en El arte de ensoñar (1993).


  • Escuela del ensueño 


  • (niveles de dominio onírico): (Concepto asociado) Don Juan delineó al menos siete puertas del ensueño, que corresponden a etapas progresivas en la maestría de soñar. Aunque no es un término individual en el glosario, se puede mencionar: Primera puerta – lograr contemplar cualquier elemento del sueño a voluntad (p.ej. las manos); Segunda – desplazarse a otro lugar conocido dentro del sueño; Tercera – moverse a lugares desconocidos; Cuarta – interactuar con seres del sueño (aliados); Quinta – viajar con el cuerpo de ensueño a visitar a otros soñadores; Sexta – trascender la frontera de la vida (contacto con el Nagual abstracto); Séptima – acceder a la totalidad de posibilidades (libertad total en ensueño). Estas puertas se explican en El arte de ensoñar (1993). Aparece en: El arte de ensoñar.

(Nota: Se incluye esta referencia para contextualizar cómo el ensueño se estructura en el aprendizaje, aunque no sea un solo “término”.)

Etapa 4: El Arte del Acecho (Estrategia del comportamiento)

acechar nahual carlos castaneda

Cuarta etapa, enfocada en el acecho: el arte de la estrategia, la conducta y la actitud impecable. El acecho consiste en controlar sistemáticamente el propio comportamiento y la interacción con el mundo para propósitos de conocimiento. Don Juan lo describe como una especie de “guerra psicológica” del guerrero consigo mismo: se trata de eliminar hábitos adquiridos, roles predecibles y reacciones automáticas, “pasar inadvertido en medio de la gente” cuando conviene, y maniobrar en la vida con astucia. En esta etapa, el guerrero aprende a verse a sí mismo objetivamente y a adoptar cualquier máscara necesaria (siempre consciente de que es una máscara) – a esto se refiere la práctica del desatino controlado. El acecho permite liberar aún más energía y refinar la personalidad del guerrero para que sirva al Intento en vez de al ego. Es un arte complementario al ensueño: mientras este se practica en la segunda atención, el acecho se practica en la vida diaria, en la primera atención, aprovechando el mundo como campo de entrenamiento estratégico. Don Juan enseña que el acecho tiene “reglas” y “principios” muy definidos, como elegir el terreno de batalla, no actuar con importancia personal, y tener paciencia infinita. Esta etapa suele instruirse con la ayuda de situaciones límite (como enfrentar a un “pinche tirano”) para probar la templanza del guerrero.

  • Acecho (estrategia comportamental consciente): Es el arte de observar y controlar el propio comportamiento y reacciones como medio para mover el punto de encaje. El término proviene de “acechar” como un cazador: el guerrero se convierte en cazador de sí mismo y de situaciones, acechando sus debilidades para superarlas. “El arte del acecho es aprender a pasar inadvertido, a desaparecer en medio del caos del mundo”, adoptando conductas no habituales de forma sistemática y continua. En la práctica, el acecho implica actuar con desapego, interpretar papeles y fingir actitudes si es necesario, todo con tal de lograr un objetivo estratégico sin que las emociones descontroladas o la importancia personal saboteen el resultado. Función: Al acecharse a sí mismo, el guerrero descubre sus patrones de conducta inútiles (hace un inventario estratégico de su vida) y los elimina o transforma, liberando energía. En la interacción social, el acecho le permite influir en situaciones sin despertar oposición (pues “pasa inadvertido”) y vencer obstáculos considerados insuperables mediante la astucia. Don Juan asigna cuatro atributos indispensables del acechador: control, disciplina, mesura (refrenamiento) y tiempo correcto. Además, dice que un acechador debe ser despiadado (no autocompasivo), astuto, paciente y simpático. Todo esto para lograr la fluidez: no aferrarse a ninguna identidad rígida. Aparece en: El segundo anillo de poder (1977) muestra a las brujas discípulas de Don Juan usando el acecho con Castaneda. Concepto explicado con ese nombre en El conocimiento silencioso (1987), donde un capítulo se dedica al acecho.

  • Acechador (practicante del acecho): Es el guerrero especializado en el arte del acecho. Un acechador es “el que enfrenta los embates del mundo cotidiano” aplicando el desatino controlado en cada situación. Don Juan entrenó a algunos de sus discípulos principalmente como acechadores (por ejemplo, a las mujeres del grupo), mientras que otros fueron ensoñadores (como él mismo y Genaro eran más ensueñadores). El acechador por excelencia domina sus reacciones emocionales: puede actuar con frialdad calculada incluso bajo provocación o peligro, porque ve el mundo como una puesta en escena en la que él tiene control sobre su papel. Aparece en: Notable en El segundo anillo de poder (1977) – La Gorda demuestra habilidades de acecho.

  • Desatino controlado (“locura fingida” consciente): Es un concepto central del acecho que significa actuar en el mundo como si las cosas importaran, sabiendo que en verdad no importan tanto. En palabras de Don Juan, es “que no importe que nada importe”, o sea, participar en la vida con pasión pero sin apego interno. El guerrero practica una “locura” o juego calculado: hace todo lo necesario en una situación –aunque parezca emotivo, serio o involucrado– sabiendo en su corazón que es un desatino, una puesta en escena pasajera. Función: El desatino controlado permite al guerrero convivir en el mundo común sin caer presa de las ilusiones del ego. Es una forma de separarse de todo sin dejar de formar parte de todo. Por ejemplo, un guerrero puede desempeñar con excelencia su rol social, amar, luchar por algo, pero al mismo tiempo sabe que está soñando, por así decir, y no permite que las derrotas o triunfos afecten su centro. Esto destruye la importancia personal de manera elegante: el ego no puede inflarse porque el guerrero se ríe internamente de la seriedad de sus propias acciones. Don Juan menciona el desatino controlado ya en Una realidad aparte (1971) como la “santa indiferencia” frente al mundo. Es un arte difícil: significa tener la flexibilidad de adoptar cualquier máscara y la lucidez de nunca creerse completamente ningún personaje. Aparece en: Una realidad aparte (1971) – Don Juan le enseña a Carlos que debe tomar el mundo como una broma cósmica, sin volverse cínico. Ampliamente ilustrado en El fuego interno (1984).

  • Pinche tirano (enemigo implacable como maestro): Término coloquial que Don Juan usa para referirse a una persona insoportable y abusiva que cruza el camino del guerrero y le causa grandes molestias o sufrimiento. Lejos de evitar a estos individuos tóxicos, Don Juan afirma que un “pinche tirano” es un tesoro para el guerrero: una oportunidad única de probar todas sus facultades de acecho y eliminar su importancia personal. Un pinche tirano es típicamente alguien con poder sobre la vida del guerrero (un jefe tiránico, un enemigo peligroso) que lo obliga a reaccionar. Función: Enfrentar deliberadamente a un pinche tirano templa el espíritu del guerrero – lo fuerza a ser impecable, paciente y estratégico al máximo nivel, o perecer en el intento. Don Juan relata en El fuego interno (1984) su propia experiencia de joven con un terrible capataz que casi lo mata; gracias a la instrucción de su benefactor, regresó años después para acechar a ese tirano y venció sin ser destruido. De esa batalla aprendió a no tomarse personal ninguna humillación, a actuar con supremo control y humor incluso bajo tortura. Los principios del acecho se forjan en tales pruebas: controlar el miedo, no reaccionar con ira ciega, elegir el momento oportuno para actuar, etc. Se dice que “el defecto fatal al enfrentar a un pinche tirano es tomar demasiado en serio los propios sentimientos y las acciones del tirano". En cambio, “los guerreros… están libres de su importancia personal” y tienen una estrategia clara. Relación: El uso de pinches tiranos es considerado “el refinamiento del arte del acecho”, una práctica avanzada. Aparece en: El fuego interno (1984) – Don Juan introduce el concepto y cuatro clases de pinches tiranos (según poder y crueldad). También mencionado en El arte de ensoñar y El lado activo del infinito.

  • Recapitulación (revisión exhaustiva de la vida): Es una técnica potente del acecho interno: recordar y revivir sistemáticamente todos los acontecimientos de la propia vida, con el fin de recobrar la energía y aprender de la experiencia. El guerrero recapitula su vida entera, desde el momento presente hasta los recuerdos más remotos de la infancia, revisando cada interacción significativa, cada emoción, inhalando y exhalando mientras visualiza los eventos para recuperar la energía dejada en esas situaciones. Don Juan subraya que la recapitulación libera las ataduras invisibles que nos mantienen anclados en el pasado. Función: Al recapitular, uno rompe la potencia de los viejos traumas, culpas y apegos, extrayendo la energía que quedó atrapada en ellos. Además, se gana claridad sobre los propios patrones, lo cual complementa el inventario estratégico. La práctica requiere aislación y enfoque (Don Juan hacía recapitular encerrados en cajas o cuevas). Castaneda aprende la recapitulación principalmente a través de la discípula de Don Juan, Florinda, y otras compañeras, tras la partida de Don Juan. En El don del Águila (1981) las brujas le indican que debe recapitular su vida antes de poder acompañarlas. En El lado activo del infinito (1999), Castaneda realiza una profunda recapitulación de sus eventos memorables, reconociendo que aquellos momentos de poder en su vida fueron “islas de intensidad” que debía ensartar para entrar al infinito. Relación con Intento: la recapitulación vacía al guerrero de su historia personal (lo “hace hueco”), preparándolo para que el Intento lo llene. Aparece en: El segundo anillo de poder (1977) y El don del Águila (1981) introducida por las discípulas. Explicada en detalle en El lado activo del infinito (1999).

  • Inventario estratégico (lista de consumos de energía): Herramienta del acecho vinculada a la recapitulación. Consiste en elaborar una lista honesta de todas las actividades, hábitos y personas en la vida de uno, evaluando cuánta energía consumen y si son realmente esenciales. El guerrero realiza este inventario para detectar dónde malgasta energía inútilmente – por ejemplo, preocupaciones vanas, relaciones tóxicas, rutinas o manías sin propósito. Tras identificar estos puntos, procede a eliminarlos o cambiarlos, en pos de la impecabilidad. La idea es que la vida del guerrero debe ser concisa, como un selecto número de cosas que verdaderamente importan (resguardo). Todo lo demás estorba y dispersa el intento. Don Juan hizo hincapié a Castaneda en revisar su vida y recortar lo innecesario (por ejemplo, lo llevó a “borrar su historia personal” para liberarlo de expectativas ajenas). Función: El inventario estratégico es el paso práctico para lograr la impecabilidad: brinda un plan de acción concreto de qué no hacer. También es un antídoto contra la importancia personal, pues obliga a admitir hábitos autocomplacientes. Aparece en: El fuego interno (1984) – se menciona como parte de la explicación de la impecabilidad.

  • Sobriedad (serenidad y control emocional): (Concepto asociado al acecho). La sobriedad del guerrero no se refiere a abstinencia de alcohol, sino a una actitud emocional comedida, equilibrada, opuesta a los altibajos dramáticos. Don Juan insistía en que un guerrero no se permite arrebatos extremos ni depresiones lastimeras; mantiene una “cara de guerrero” incluso ante la adversidad. La sobriedad es producto de la recapitulación y el acecho exitoso – uno ha “quemado” las impurezas emocionales. Es crucial durante el contacto con lo desconocido: sin sobriedad, un guerrero puede volverse loco de terror o euforia. Aparece en: El conocimiento silencioso (1987) al hablar de los requisitos para manejar el intento.

Etapa 5: Intento (Conciencia e intención trascendentes)

carlos castaneda el intento don juan nagual

Quinta y última etapa, orientada hacia el Intento: la fuerza espiritual que guía al guerrero a la libertad. Aquí confluyen y se integran todas las artes previas (tonal/nagual, ver, ensueño, acecho). El Intento es presentado como la fuerza omnipresente en el universo que hace posible la percepción y la voluntad. No es un deseo personal ni la intención corriente, sino algo más vasto: una voluntad cósmica con la cual el guerrero se alinea. Don Juan también lo llama Espíritu o Conocimiento Silencioso, subrayando su naturaleza abstracta y sagrada. En esta etapa, el guerrero aprende a “llamar al Intento” para que éste le abra el camino en cualquier empresa del espíritu. La clave para manejar el intento es haber logrado suficiente silencio interno – un estado de conciencia pura libre de pensamientos – que permite que la intención del guerrero sea una con la del universo. En términos míticos, alcanzar el dominio del Intento equivale a lograr el “Don del Águila”, es decir, escapar al destino común de la muerte y disolución de la conciencia, obteniendo la libertad total. Esta etapa corresponde al grado de Nagual (líder chamánico) o hombre de conocimiento consumado.

  • Intento (fuerza universal y voluntad del guerrero): Don Juan lo define así: “El Intento es una fuerza que existe en el universo. Los toltecas llaman al Intento para andar el camino del guerrero y siempre logran lo que se proponen”. En otras palabras, el Intento es la fuerza viva de la intención cósmica, una especie de voluntad universal con la cual los chamanes se sintonizan para realizar sus actos de poder. No es lo mismo que la “intención” personal o deseo egóico: de hecho, “no está a disposición de propósitos mundanos ni del ego”. Solo se puede invocar el Intento para acciones que conciernen al espíritu, a lo abstracto. Cuando el guerrero ha purificado su vida (tonal) y domina ver, ensueño y acecho, adquiere el “vínculo con el Intento”, es decir, la capacidad de que esta fuerza lo “escuche” y responda. Manejar el Intento significa que la voluntad individual del guerrero está alineada sin fisuras con la Voluntad del universo, de modo que lo que él intenta, el Intento lo intenta a través de él. En la práctica, Don Juan enseñó rituales simples para dirigir el Intento (como un gesto con la mano) una vez alcanzado el silencio interno. Función: El Intento es la fuerza motriz de todos los logros del guerrero: mover el punto de encaje es un acto de intento, ensueñar y acechar impecablemente son manifestaciones del intento. Con Intento, los brujos pueden realizar “hazañas inconcebibles”, como Don Juan mostrando prodigios a Castaneda. Pero lo más importante, el Intento permite al guerrero buscar la Libertad: es gracias al Intento que al morir puede encender todas sus emanaciones (conciencia total) y escapar de ser devorado por el Águila. Aparece en: El conocimiento silencioso (1987, título original The Power of Silence) como tema principal, y El lado activo del infinito (1999) donde Castaneda reflexiona sobre el Intento tras la partida de Don Juan.

  • Voluntad (Will) (energía interna dirigida): En la obra de Castaneda, voluntad no es simplemente la determinación psicológica, sino una fuerza energética emanada del alineamiento interno. Es descrita como “un estallido de energía, ciego, impersonal, ininterrumpido, que nos hace actuar como lo hacemos; la fuerza que nos permite percibir el mundo como lo conocemos”. La voluntad es así el poder inherente de la percepción humana. Los brujos la consideraban el “segundo anillo de poder” del ser (el primero es la atención del tonal). Cuando un guerrero rompe las capas de la importancia personal y accede a su lado izquierdo, despierta esta voluntad inflexible que puede dirigir a voluntad. Se dice que con suficiente voluntad, un brujo puede por ejemplo seguir viviendo mucho más allá de lo normal, o realizar actos como la “Marcha de poder” (desplazamientos increíbles). Relación con Intento: La voluntad es el lazo individual con el Intento. Algunos lo explican así: Intento es la fuerza universal, Voluntad es su manifestación en el individuo. Cuando Don Juan afirma que “la intención del guerrero es inquebrantable”, habla de esa voluntad afinada y unida al Intento. Aparece en: El segundo anillo de poder (1977) – donde el título alude a la voluntad – y El fuego interno (1984). Glosarios posteriores la equiparan al “secreto de los seres luminosos” (saber que tienen un segundo anillo de poder y pueden usarlo).

  • Conocimiento silencioso (saber intuitivo directo): Es el término de Don Juan para el tipo de conocimiento que se obtiene más allá de las palabras, directamente por aprehensión del Intento. Equivale a la sabiduría del espíritu, que no proviene de la mente racional. Don Juan dice que el conocimiento silencioso es el intento mismo – “el espíritu, lo abstracto". Se llama silencioso porque llega cuando la mente guarda silencio (cese del diálogo interno) y el punto de encaje se alinea con emanaciones profundas. Un ejemplo de conocimiento silencioso sería cuando el guerrero “sabe” algo sin poder explicar cómo, o cuando puede realizar una acción impecable sin pensarla (porque el Intento lo guía). En El conocimiento silencioso (1987, libro) Don Juan relata “historias de poder” con enseñanzas abstractas cuyo sentido solo se capta con el conocimiento silencioso, no con la lógica. Función: Representa el grado más refinado del saber del guerrero – un estado donde ya no se necesitan mañas ni técnicas, solo ser. Es la comprensión que surge cuando el tonal y el nagual están armonizados. Aparece en: El conocimiento silencioso (1987) y El poder del silencio (otra traducción del mismo título).

  • Silencio interno (callar la mente por completo): Es el estado mental en que todos los pensamientos cesan, brindando un vacío consciente que permite percibir el Intento. Don Juan exigía a Castaneda acumular minutos y horas de silencio interno como parte final de su entrenamiento. Solo en el silencio interno puede el Intento “hablar”. Es comparable a la meditación profunda en otras tradiciones. Aparece en: El arte de ensoñar (1993) y El lado activo del infinito (1999), enfatizado como requisito para el salto final.

  • Libertad total (destino final del guerrero): Es la meta última: lograr la “conciencia de la totalidad de uno mismo”, es decir, encender todas las emanaciones del Águila dentro del propio capullo antes de morir, de modo que en vez de que el Águila devore esa conciencia, el ser obtiene la liberación. En términos míticos, la libertad total significa escapar del destino común de la muerte reteniendo la conciencia y volviéndose un ser eterno viajero del infinito. Esto equivale a convertirse en luz pura o a unirse deliberadamente con el Intento universal. Para los toltecas de Don Juan, este fue siempre el objetivo supremo: “trascender el plano material… y después de la muerte, retener la conciencia individual”, el logro más grande posible. Un guerrero que alcanza la libertad total ya no es humano tal como lo conocemos – Don Juan y su grupo “se fueron del mundo” de esta manera al final de El don del Águila (1981), transformándose en algo indescriptible. Función: Como ideal regulador, la libertad total orienta cada paso del guerrero; le recuerda que ningún éxito mundano importa comparado con ganar su “totalidad”. Relación: Es concedida por el Águila únicamente a aquellos que logran el Don del Águila – encender sus emanaciones por completo con el fuego interno. Aparece en: El don del Águila (1981) y El fuego interno (1984) se define claramente.

  • El Águila y el Don del Águila (metáfora del origen y destino de la conciencia): Don Juan revela al final de las enseñanzas la visión de El Águila: una metáfora de la fuerza suprema que da origen a todas las conciencias y a la vez las “devora” al morir. El Águila no es un dios personal sino un poder inconcebible. Los comandos del Águila son las leyes inexorables del universo. El Don del Águila, por otra parte, es la concesión que hace esa fuerza para quien logra la libertad: consiste en que si antes de morir el ser enciende todas sus emanaciones (conciencia total), el Águila le permite conservarlas en lugar de consumirlas. En términos simples, si el guerrero consigue la realización plena (iluminación), escapa de ser reciclado por la Gran Fuerza y obtiene la libertad. Aparece en: El don del Águila (1981) – de ahí el título – y El fuego interno (1984).

  • Tercera atención (conciencia de la totalidad, fuego interno): Es el estado de conciencia suprema en el cual el guerrero logra unificar su primera y segunda atención en una sola, encendiendo completamente su fuego interno. Ocurre cuando “el resplandor de la conciencia se transforma en el fuego interno, al lograr alinear todas las emanaciones de adentro del capullo con las de afuera”. En la tercera atención, el punto de encaje ya no está limitado a ninguna posición: se vuelve libre, flotante en el infinito, permitiendo percibir todo. Este estado prácticamente corresponde a la Libertad Total mencionada. Se dice que los pocos guerreros que lo logran “quemaron desde adentro” y trascendieron. Aparece en: El fuego interno (1984) e El lado activo del infinito (1999) en alusión al destino final de la conciencia. (— TERCERA ATENCIÓN: Es cuando el resplandor de la conciencia se transforma en el fuego interno, cuando se logran alinear todas las emanaciones de adentro del capullo con las de afuera. También conocido como estado de TURIYA)

Bibliografía de referencia (obras de Carlos Castaneda citadas): Las enseñanzas de don Juan (1968); Una realidad aparte (1971); Viaje a Ixtlán (1972); Relatos de poder (1974); El segundo anillo de poder (1977); El don del Águila (1981); El fuego interno (1984); El conocimiento silencioso / El poder del silencio (1987); El arte de ensoñar (1993); El silencio interno (1996); El lado activo del infinito (1999); La rueda del tiempo (2000). También se han utilizado análisis académicos y glosarios especializados para contextualizar y clarificar los conceptos. Cada término fue presentado respetando el orden pedagógico en que Don Juan transmitió estas enseñanzas, priorizando las fuentes primarias de Castaneda y comentarios autorizados sobre su obra.

 
 
 

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